miércoles, 25 de enero de 2012

Soledad

Días y días soñando a que llegue el esperado,
y cuando de repente lo tenemos en frente,
parece que algo falla,
esos planes que tenía en mi cabeza,
se han ido al traste, a la mierda,
y aparece un sentimiento,
tras este un pensamiento,
y tras este, otro otro y otro más.
Y la cabeza no para,
entonces sigue y lo empeora todo,
y no nos damos cuenta de que lo podemos parar,
y seguimos...
Nada pudo ser peor.
Le hechas coraje, te pones guapa
y te vas a la calle,
Pero... ¿De que sirve eso? Si todo te parece igual.
Escuchas piropos sobre ti,
 y tal y como lo escuchas los descuchas,
pasas de todo.
Cuando una falda de 4 euros te consuela,
estás agotada y los pies te arden,
porque claro, te has puesto tacones...
Vuelves a casa y te escondes tras una manta,
ves una peli y duermes soñando que se acabe el día.


Pero entonces, despiertas.
Ha nacido un nuevo día,
sigues comiéndote el coco,
y paseas, paseas por la playa...
cómo si el mar te fuera a dar respuestas.
Y cuando llegas a casa 
y por fin hay gente allí,
te dicen tal cosa:
SABES, NUNCA ESTÁS SOLA, PORQUE SIEMPRE TE TIENES A TI MISMA.
Aunque esto no lo arregló todo,
hizo sentirme mejor.
Después de todo, 
descubres que siempre hay tormentas,
y que acaba de pasar por encima tuya una de ellas.
Aparece el arco iris y eres feliz de nuevo.

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