domingo, 6 de noviembre de 2011

50. Bodas de oro.


Todo estaba preparado: las flores compradas, la tarta encargada y la mesa reservada. 
Inocentemente creyeron que tan solo iban a ir a dar un paseo y a comer con Antonia Mari y Chano (mis padres). Ellos les recogieron en el coche y cuando llegaron, se fueron para la arrocería La Pepa. A las 14:45 esperábamos nerviosos a los novios que no tenían ni idea del asunto; Cámara por aquí y por allá, sentados en la mesa.
                                   


Y llegaron al restaurante y cuando entraron al salón, ni si quiera nos habían visto. -Mira quienes están ahí. Y la abuela lloró de emoción al ver a toda la familia reunida esperándoles. Entre besos y abrazos surgieron unas lagrimillas.
La comida fue esplendida, la paella estaba rica rica. Y nos acompañaron unas risas muy agradables que lo hacían todo más acogedor. La 2ª sorpresa llegó la hora del postre, con una San marcos que decía.-Feliz 50 aniversario y una rosa para cada uno de ellos.

- ¡VIVAN LOS NOVIOS! ¡VIVAN!

Después de todo estuvimos en mi casa viendo fotos de hace mucho tiempo, de cuando yo era tan solo un bebé de un mes y medio y mis abuelos tenían 40 años en vez de 81.
Sobre todo les quiero muchísimo y no se que haría sin ellos. A veces surge en mi una emoción, mi abuelo no está muy bien y mi abuela lo tiene que soportar todo, pero al menos tienen a Nena, una argentina que vive con ellos. 
No se si algo de lo que os he contado os interesará o os gustará leerlo pero tenía muchas ganas de compartirlo con vosotros. Un beso.

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